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Cómo hacer tarjetas de estudio (flashcards) que sí funcionan

Siete reglas para armar flashcards que te ayuden a recordar de verdad, con ejemplos de tarjetas buenas y malas.

Las tarjetas de estudio (o flashcards) funcionan porque te obligan a recordar antes de ver la respuesta. Ponerte a prueba así es una de las dos técnicas de estudio con mejores resultados en la investigación (Dunlosky y otros, 2013). Pero una tarjeta mal hecha te hace perder tiempo. Estas son las reglas para hacerlas bien.

1. Una idea por tarjeta

Si la respuesta tiene cinco partes, vas a recordar tres y darla por buena.

2. Pregunta, no definición

Escribe la tarjeta como una pregunta que te podrían hacer en el examen. "Mitocondria" de un lado y un párrafo del otro es leer, no recordar.

3. Con tus palabras

Copiar la definición del libro es más rápido, pero memorizar palabras exactas que no entiendes no sirve cuando la pregunta viene distinta. Si no puedes escribir la respuesta con tus palabras, todavía no lo entendiste: vuelve al tema primero.

4. Pregunta en las dos direcciones

Para vocabulario, fechas o fórmulas, haz la tarjeta de ida y vuelta: "¿Qué orgánulo hace la fotosíntesis?" y "¿Qué hace el cloroplasto?".

5. Agrega el por qué

Las tarjetas de "por qué" y "en qué se diferencia" son las que más ayudan en exámenes de desarrollo. Por ejemplo: "¿En qué se diferencia una célula procariota de una eucariota?" → La procariota no tiene núcleo; su ADN está libre en el citoplasma.

6. Pocas y buenas

Cien tarjetas de detalles que no van a tomar te quitan tiempo de lo que sí. Empieza por lo que el profesor repitió, lo que estaba en la guía y lo que salió en exámenes anteriores.

7. Repásalas con espacio

Una tarjeta repasada una sola vez se olvida. Repásalas con repetición espaciada: las que fallas, seguido; las que sabes, cada vez menos.

Cómo repasarlas

  1. Lee la pregunta y responde en voz alta o por escrito, sin mirar.
  2. Da vuelta la tarjeta y compara con honestidad.
  3. Si acertaste, sepárala. Si no, vuelve al final del mazo.
  4. Sigue hasta que no quede ninguna.

En resumen

Una idea por tarjeta, escrita como pregunta y con tus palabras, y repaso con espacios. Con eso, un mazo de 30 tarjetas bien hechas vale más que 200 copiadas del libro.